
En un contexto de creciente demanda por un ambiente saludable, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), en coordinación con la Municipalidad Distrital de Lurigancho-Chosica, realizó un nuevo taller informativo para dar cuenta de los avances en la fiscalización de las ladrilleras artesanales e informales de Huachipa, una actividad económica tradicional que, en los últimos años, ha generado preocupación ciudadana por su impacto en la calidad del aire.
Durante el encuentro, celebrado en el distrito de Lurigancho-Chosica y al que asistieron autoridades locales, representantes del Ministerio del Ambiente (Minam), pobladores afectados, técnicos ambientales y miembros del sector ladrillero, se expusieron los resultados tangibles de dos años de intervención coordinada. El OEFA confirmó que, desde 2023, ha ejecutado 71 acciones de supervisión en la zona, de las cuales 19 incluyeron monitoreo especializado de emisiones atmosféricas, con el objetivo de cuantificar contaminantes como material particulado (PM10 y PM2.5), dióxido de azufre (SO₂) y óxidos de nitrógeno (NOₓ), entre otros.
Estas acciones han permitido identificar prácticas no sostenibles, como la quema sin control de residuos forestales, el uso de hornos obsoletos de alta emisión y la operación de unidades sin autorización ambiental. Como resultado, el organismo ambiental ha dictado 23 medidas administrativas, entre las que se incluyen órdenes de adecuación, suspensiones temporales, multas y requerimientos técnicos para que las ladrilleras adopten tecnologías más limpias, como hornos de cámara fija mejorada o hornos de ciclón, que reducen significativamente las emisiones contaminantes.
Vigilancia constante con tecnología de punta
Uno de los pilares del trabajo conjunto ha sido el fortalecimiento del sistema de monitoreo ambiental. Actualmente, tres estaciones de vigilancia de la calidad del aire operan de forma continua en puntos estratégicos: Nievería, El Paraíso y Santa María de Huachipa. Estas estaciones, gestionadas con apoyo del OEFA y el Ministerio del Ambiente, permiten medir en tiempo real los niveles de contaminación y alertar a la población cuando se superan los límites permisibles establecidos por la normativa ambiental.
Además, como novedad en la estrategia de fiscalización, se han implementado inspecciones nocturnas con drones equipados con cámaras termales, una herramienta clave para detectar actividades clandestinas que operan bajo la oscuridad para evitar controles. Estas operaciones han sido fundamentales para identificar hornos encendidos fuera del horario autorizado o sin las condiciones mínimas de seguridad y control ambiental.
Inclusión y formalización: un enfoque multisectorial
El taller también destacó los esfuerzos por identificar y registrar nuevas unidades productivas, muchas de las cuales operaban en la informalidad. Este proceso no solo permite fiscalizarlas, sino también incluir a los ladrilleros en programas de formalización, capacitación técnica y acceso a tecnologías limpias. La Municipalidad de Lurigancho-Chosica, por su parte, ha reforzado su rol como autoridad local en la gestión ambiental, promoviendo buenas prácticas y facilitando el diálogo entre los productores y las comunidades afectadas.
La ciudadanía, especialmente los vecinos de zonas aledañas como El Paraíso y Santa María, ha expresado reiteradamente su malestar por el humo constante, los olores molestos y los problemas respiratorios asociados. En ese sentido, las autoridades reiteraron su compromiso con la protección del derecho a un ambiente equilibrado y adecuado para el desarrollo de la vida, consagrado en la Constitución Política del Perú.
Compromiso con el Plan de Acción Multisectorial
Ambas instituciones reafirmaron su alineamiento con el Plan de Acción Multisectorial para la Gestión de la Calidad del Aire en la Zona de Influencia de las Ladrilleras de Huachipa, liderado por el Ministerio del Ambiente. Este plan, que involucra a entidades como el OEFA, la DIGEMIN (Dirección General de Minería), el SENAMHI, las municipalidades y el sector productivo, busca no solo reducir las emisiones, sino también promover la transición hacia una producción ladrillera sostenible, inclusiva y compatible con la salud pública.
El éxito de esta iniciativa depende de la corresponsabilidad: del Estado, que debe garantizar fiscalización efectiva y apoyo técnico; del sector ladrillero, que debe adoptar prácticas responsables; y de la ciudadanía, que tiene un rol vigilante y participativo.
Próximos pasos
Para los próximos meses, se anuncian nuevas inspecciones conjuntas, la instalación de una cuarta estación de monitoreo en una zona crítica aún no cubierta, y la puesta en marcha de un programa piloto de reconversión tecnológica con financiamiento del Fondo Nacional de Desarrollo Sostenible (FONDES). Asimismo, se fortalecerá la participación ciudadana mediante comités de vigilancia ambiental comunitaria.
“No se trata de eliminar una actividad económica que da sustento a cientos de familias, sino de transformarla para que sea compatible con la salud de todos”, señaló un representante del OEFA durante el taller, resumiendo el espíritu de esta alianza multisectorial.
La lucha contra la contaminación atmosférica en Huachipa continúa, pero los avances demuestran que, con coordinación, tecnología, normativa clara y compromiso social, es posible construir un futuro más limpio y justo para Lurigancho-Chosica.
