
Los vecinos del sector de Villa Rica, en el distrito de Chaclaveyo, se encuentran nuevamente en estado de alerta ante la inminente instalación —programada para esta noche del jueves 27 de noviembre de 2025— de una nueva antena de telefonía celular en plena Carretera Central, sin previa notificación, sin consulta ciudadana y, lo que es más grave, en horario nocturno, como si se tratara de una operación encubierta.
Este no es un hecho aislado. Ya a principios de este año, una situación idéntica tuvo lugar en la avenida Los Laureles, donde una empresa de telecomunicaciones instaló una antena durante la noche, sin informar a los residentes ni obtener el visto bueno explícito del gobierno local. La rápida reacción de los vecinos y la intervención oportuna de la Municipalidad Distrital de Chaclacayo permitieron que dicha estructura fuera desmontada el mismo día, demostrando que cuando hay voluntad política y presión ciudadana, es posible defender el derecho a vivir en un entorno urbano respetuoso, seguro y participativo.

Sin embargo, la repetición de este patrón —instalar infraestructura crítica en medio de la oscuridad, sin transparencia— genera justificada desconfianza en la comunidad. ¿Por qué se hace de noche si todo está en regla? ¿Por qué no se convoca a una reunión informativa con los vecinos, como exige el principio de participación ciudadana consagrado en la Ley Orgánica de Municipalidades?
Es cierto que el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) emite autorizaciones técnicas para el despliegue de infraestructura de telecomunicaciones. Pero también es cierto —y no debe olvidarse— que las municipalidades distritales son las autoridades competentes en materia de uso del suelo, ordenamiento territorial, seguridad ciudadana y protección del entorno residencial. Una antena no puede imponerse solo porque tenga aval del MTC; requiere también la autorización local, especialmente si se instala en zonas urbanas densamente pobladas o cerca de viviendas, colegios o espacios públicos.
Los vecinos de Villa Rica no se oponen al progreso ni al acceso a servicios de telecomunicación. Pero sí exigen:
- Transparencia: saber qué empresa instala la antena, con qué permisos, cuáles son sus características técnicas y qué niveles de radiación emitirá.
- Participación: ser consultados antes de que se tomen decisiones que afectan directamente su entorno.
- Legalidad: que se respeten los procedimientos municipales y no se actúe al margen de la normativa local.
- Responsabilidad: que las empresas asuman su rol social y no utilicen tácticas evasivas para evitar el diálogo con la comunidad.
La instalación nocturna de antenas no es técnica, es política. Es una estrategia para evitar el debate, silenciar las voces vecinales y operar bajo el amparo de la burocracia estatal, sin rendir cuentas al principal afectado: el ciudadano.
Ante esta nueva amenaza, los vecinos de Chaclacayo exigen a la Municipalidad Distrital:
- Verificar de inmediato si se ha emitido licencia municipal para la instalación proyectada en Villa Rica.
- Suspender cualquier actividad relacionada con la instalación si no cuenta con los permisos locales.
- Garantizar la presencia del Serenazgo o fiscalización municipal en la zona durante la noche, para evitar una instalación irregular.
- Establecer un protocolo claro para la instalación de antenas en el distrito, que incluya audiencias públicas, evaluación de impacto visual y sanitario, y zonificación específica.
El derecho a la conectividad no puede imponerse sobre el derecho a la salud, la tranquilidad, la seguridad y la participación democrática.
¡Chaclaveyo no es terreno de nadie! Es el hogar de miles de familias que tienen voz y derecho a decidir sobre su entorno!
