Mientras el gas escasea, el viento espera: la paradoja energética del Perú

Crisis en Camisea y un proyecto eólico que sigue en pausa

El incidente en el sistema de gas de Camisea ha puesto en evidencia una verdad muy delicada, la matriz energética del Perú es demasiado frágil ya que depende casi exclusivamente de una sola infraestructura y un solo ducto para transportar gas natural que abastece a muchos hogares, industrias y medios de transporte, si el sistema falla hay consecuencias negativas en todos lados.

Esta crisis del gas que estamos viviendo ocasiona precios más altos, cortes y además deja nuestra economía expuesta, cuando lo ideal sería tener varias fuentes de energía disponibles para no estar al borde cada vez que algo sale mal.

Mientras tanto, existe un proyecto que está paralizado y que en definitica ayudaría a que nuestro sistema energético sea mas sólido y diverso: el Parque Eólico José Quiñones, que tiene proyectado ubicarse en Lambayeque sobre un terreno de la Fuerza Aérea del Perú (FAP).

El avance del parque eólico está detenido por la indecisión del gobierno, que aún no define donde se realizará la construcción de un puerto espacial, Talara es la opción ideal para esta infraestructura aeroespacial pero también existe la posibilidad de que se ubique en Lambayeque y de ser ese el caso el parque eólico podría instalarse en una fracción de los terrenos de la FAP coexistiendo con el puerto espacial sin problemas.

El proyecto eólico ya tiene estudios técnicos aprobados además del financiamiento y contratos en negociación con empresas nacionales e internacionales; generaría 200 MW de electricidad, suficiente para abastecer a medio millón de peruanos, además de crear 1.200 puestos de trabajo locales; pero cada día sin decisión retrasa su ejecución y aumenta los riesgos económicos y legales, incluyendo posibles reclamos internacionales por vulneración de seguridad jurídica.

El mensaje es claro: el Perú tiene sol, viento y capacidad para diversificar su energía lo que permitiría que una crísis como la actual en Camisea tenga menos impacto, pero la falta de decisión política paraliza todo.

Mientras el gobierno duda, el viento sigue esperando, y con él la oportunidad de reducir la dependencia de un solo ducto de gas y fortalecer la seguridad energética del país.

FUENTE : ALTA VOZ

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