Pterigión: ¿cuándo la carnosidad en el ojo requiere cirugía y qué debes saber?

El pterigión es un crecimiento anormal de la conjuntiva que puede causar enrojecimiento, molestias y afectar la visión. Detectarlo a tiempo permite tratarlo con cuidados o, si progresa, con cirugía para proteger la salud ocular.

El pterigión aparece por un crecimiento anormal de la conjuntiva que es una membrana y delgada que recubre el interior del párpado y parte del globo ocular; este tejido comienza a extenderse desde la esclerótica hacia la córnea y usualmente se ve como una masa carnosa que invade poco a poco la superficie del ojo.

Su aparición está estrechamente vinculada con una constante exposición al sol, el polvo o el viento y en sus primeras etapas puede no generar síntomas importantes, pero con el tiempo llega a provocar un enrojecimiento persistente del ojo así como sequedad, sensación de cuerpo extraño e incluso dificultad para utilizar lentes de contacto.

Si el crecimiento continúa avanzando puede llegar a deformar la córnea y producir visión borrosa o disminución de la agudeza visual.

Si al mirarte al espejo detectas una pequeña carnosidad, es importante que no te alarmes pues podría tratarse de una pinguécula, que es una alteración frecuente que generalmente no necesita tratamiento; pero si despues de unos días o semanas el tamaño del tejido aumenta o se presentan molestias constantes, debes de acudir a un oftalmólogo para  que te realice una evaluación.

¿Cuándo se recomienda la cirugía de pterigión?

El tratamiento para pterigión depende básicamente de su evolución; en fases iniciales se trata con lubricantes y controles periódicos, pero si el tejido invade la córnea o genera síntomas persistentes, la alternativa más eficaz es la cirugía de pterigión, con este procedimiento se elimina el problema de raíz y se evita que la córnea se distorsione.

De acuerdo con la información médica disponible sobre la cirugía de pterigión, el procedimiento consiste en retirar cuidadosamente la carnosidad y reemplazar el tejido afectado con un autoinjerto de conjuntiva del propio paciente, eso disminuye significativamente el riesgo de que vuelva a crecer.

Cuando el crecimiento es progresivo o afecta la calidad visual, la intervención quirúrgica no solo mejora la estética del ojo, sino que también protege la función visual.

¿En qué consiste la operación y cómo es la recuperación?

La operación de pterigión se realiza de manera ambulatoria usando anestesia local en gotas; actualmente se emplean técnicas avanzadas mínimamente invasivas, como la fijación del injerto sin puntos usando adhesivo biológico.

El uso de pegamento tisular, como Tisseel, permite adherir el injerto conjuntival con mayor estabilidad y favorece la cicatrización reduciendo la probabilidad de aparezca nuevamente, también ofrecer una recuperación más cómoda para el paciente.

Despues de la cirugía es normal que se presente enrojecimiento, lagrimeo o sensación de tener un cuerpo extraño durante algunos días por lo que es importante cumplir el tratamiento con colirios y usar protección solar para asi evolucionar satisfactoriamente.

La mayoría de pacientes se recuperan de manera progresiva en unas pocas semanas y presenta una notable mejoría en el confort ocular además de la apariencia del ojo.

El precio de la cirugía de pterigión puede variar según el grado de avance del caso, la técnica empleada y la experiencia del profesional; en Lima el costo suele oscilar entre S/ 1,500 y S/ 4,000 aproximadamente. Una evaluación con especialistas en pterigión permitirá determinar el diagnóstico preciso y definir el tratamiento más adecuado en cada situación.

Detectar el pterigión a tiempo es importante y marca la diferencia entre un tratamiento que podría ser sencillo y una afección podría ser más sería y comprometa la visión. Si notas algún crecimiento visible en la superficie del ojo la mejor decisión es consultar con un especialista.

FUENTE : ALTA VOZ

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