
Un nuevo estudio científico volvió a poner a la avena en el centro de la escena nutricional. Más allá de su fama como alimento saludable, una investigación reciente sugiere que podría tener un impacto directo en la reducción del colesterol, especialmente el conocido como “malo”.
Lo llamativo no fue solo la baja registrada en los niveles de LDL, sino que el efecto persistió en la sangre de los participantes varias semanas después de haber retomado su alimentación habitual. Los resultados abren interrogantes sobre el rol de la microbiota intestinal en este proceso.

Qué mostró el ensayo clínico sobre la alimentación solo con avena
El ensayo, publicado en Nature Communications, incluyó a 17 mujeres y 15 hombres con síndrome metabólico. De ellos, 17 participantes (seis hombres y 11 mujeres) siguieron durante 48 horas una dieta hipocalórica basada casi exclusivamente en avena.
- Durante dos días consumieron 100 gramos de copos de avena hervidos en agua, tres veces al día.
- Solo podían sumar frutas y verduras específicas, sin agregar sal, azúcar ni edulcorantes. El grupo de control, compuesto por los 15 restantes, recibió una dieta “saludable” también reducida en calorías, pero sin avena.
En ambos casos, la ingesta calórica se redujo a la mitad durante esos dos días antes de regresar a sus dietas normales.
Los resultados fueron claros
- El colesterol total descendió un 8% en el grupo que consumió avena y el LDL cayó alrededor de un 10%, una reducción significativamente mayor que en el grupo de control.
- Además, quienes realizaron la dieta de avena experimentaron pérdida de peso y leves descensos en la presión arterial.
«El nivel de colesterol LDL, especialmente dañino, cayó un 10 por ciento en el grupo de la avena: es una reducción sustancial, aunque no totalmente comparable al efecto de los medicamentos modernos», dice la autora principal Marie-Christine Simon , científica de alimentos de la Universidad de Bonn en Alemania.

Cómo influye este alimento en las bacterias intestinales y en la reducción del LDL
Más allá de la baja en los valores sanguíneos, lo más interesante del trabajo fue la posible explicación biológica. Al analizar muestras fecales y de plasma, los investigadores observaron cambios en la microbiota intestinal vinculados al metabolismo del colesterol.
«Pudimos identificar que el consumo de avena aumentó el número de ciertas bacterias en el intestino», explica la autora principal Linda Klümpen en un comunicado de prensa.
«Por ejemplo, pudimos demostrar que las bacterias intestinales producen compuestos fenólicos al descomponer la avena. Estudios con animales ya han demostrado que uno de ellos, el ácido ferúlico, tiene un efecto positivo en el metabolismo del colesterol. Esto también parece ocurrir con algunos otros productos metabólicos bacterianos», concluyó.
- El equipo también analizó el ácido dihidroferúlico, un subproducto generado por estas bacterias, que en pruebas experimentales pareció disminuir el almacenamiento de colesterol. Este hallazgo sugiere que el impacto de la avena podría estar mediado por procesos metabólicos complejos en el intestino.
- Otro dato llamativo fue que los niveles de LDL permanecieron por debajo de los valores iniciales seis semanas después de finalizar la intervención intensiva. Para los investigadores, esto indica la posible activación de un mecanismo biológico que merece estudios más amplios.
Si bien el estudio contó con apoyo de la Asociación Alemana de Industrias de Procesamiento, Molienda y Almidón de Cereales y de una empresa alimentaria, los investigadores afirmaron que los financiadores no intervinieron en el diseño ni en el análisis y no declararon conflictos de interés.

El estudio aclara que una intervención breve y controlada con avena puede reducir el colesterol LDL hasta en un 10 % y que parte de ese efecto podría estar relacionado con cambios en la microbiota intestinal. Aunque los resultados son prometedores, los científicos señalan que se necesitan investigaciones más amplias.
FUENTE : LOS ANDES
