
En los colegios e institutos emergen los problemas de salud mental de los estudiantes, pero los profesores no siempre cuentan con la formación y las herramientas necesarias para manejarlos y saber cuándo tienen que derivarlos a un recurso especializado. Conocer las señales de alarma es clave para actuar a tiempo y eficazmente.
Los problemas de salud mental en los niños y adolescentes han crecido de forma notable, al tiempo que ha aumentado la concienciación en torno a ellos. Junto al entorno familiar, el lugar en el que se manifiestan con mayor frecuencia es el colegio o el instituto. Un estudio de Metroscopia revela que casi la mitad del profesorado se encuentra semanalmente con situaciones de alumnos con posibles problemas emocionales y buena parte de los docentes (3 de cada 4) reconocen que no disponen de herramientas adecuadas para gestionarlos.
El análisis también muestra que, en opinión de casi el 70% de los 500 profesionales de la educación entrevistados -la mayoría de ellos profesores-, los trastornos emocionales, psicológicos y psiquiátricos son actualmente más frecuentes que antes de la pandemia de covid. Según la percepción de los encuestados, los tres principales problemas de salud mental entre los jóvenes son la ansiedad, la depresión y los trastornos de comportamiento. Aunque con menor frecuencia, también citan el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y otros trastornos del neurodesarrollo; trastornos alimenticios; conductas autolesivas; ideas de suicidio y adicción a dispositivos electrónicos y redes sociales.
Los docentes identificaron, asimismo, los principales problemas del alumnado, independientemente de la salud mental, si bien muchos de ellos tienen un claro componente emocional. En primer lugar se encuentran los problemas de concentración y cansancio, seguidos muy de cerca por el acoso escolar y el sentimiento de soledad o de no encajar en el grupo. Los estudiantes también sufren a menudo, a tenor de las respuestas de sus profesores, ansiedad por los exámenes, estrés cotidiano, poca atención familiar, sobreprotección por parte de las familias, ciberacoso, consumo de tóxicos (alcohol, cannabis y otros), violencia en casa, autolesiones y sobreexposición a redes y contenidos digitales.
Guía para los profesores
El estudio pone de manifiesto la falta de formación de los profesores para manejar los problemas de salud mental de los estudiantes, entre otras cosas porque no siempre cuentan con los recursos necesarios. Con el objetivo de dotarlos de herramientas para afrontar los crecientes desafíos emocionales que experimentan en las aulas, Viatris ha presentado el documento Salud Mental en el Aula. Guía práctica para el docente, elaborado por un equipo de profesores, psiquiatras y psicólogos.
En palabras de Nuria Tur, psiquiatra especializada en infancia y adolescencia y una de las autoras del documento, la guía “no pretende reemplazar el trabajo clínico, sino proporcionar apoyo a los profesores en situaciones que repercuten en su día a día e identificar cuándo hay que intervenir en el aula y cuándo hay que derivar al alumno a un recurso especializado”.

Signos de alerta en los estudiantes
Entre las múltiples herramientas que ofrece esta guía de consulta, dedica un capítulo entero a la detección de casos de problemas de salud mental entre los estudiantes, proporcionando habilidades generales que permiten identificar las señales de alarma, que pueden aparecer en cinco áreas diferentes.
Área académica
- Disminución repentina y brusca del rendimiento académico.
- Falta de motivación, desgana o apatía.
- Poca participación en actividades grupales.
- Reducción del interés en clase o en trabajos colectivos.
Todos estos signos se suelen presentar sin motivo aparente.
Área social
- Aislamiento social.
- Tendencia al mutismo y a la introversión.
- Conflictos frecuentes con otros estudiantes o con los profesores por causas insignificantes.
- Dificultad para hacer y mantener amistades o para sentirse incluido en el grupo de amigos.
- El estudiante dedica mucho más tiempo del adecuado al móvil, tableta u ordenador.
Área afectiva y emocional
- Cambios de humor abruptos.
- Reacciones emocionales intensas marcadas por la ira, miedo o irritabilidad.
- Tristeza o apatía frecuente sin causa justificada.
- Frecuentes crisis de llanto o reacciones bruscas de malestar.
Área conductual
- Conductas desafiantes.
- Conducta agresiva o violenta.
- Desobediencia continua.
- Hiperactividad o inatención significativa.
- Tono agresivo y provocador.
- Necesidad constante de ser el centro de atención o de intervenir en cualquier situación de conflicto.
Área psicológica
- Ideas obsesivas recurrentes, a menudo de contenido pesimista o negativo.
- Inflexibilidad.
Otra señal de alarma de que el niño o adolescente puede estar sufriendo un problema de salud mental es el ausentismo recurrente o la falta de puntualidad sin razón clara, que puede indicar la existencia de ansiedad o desmotivación. También es conveniente prestar atención al aspecto desaliñado, descuidado, con falta de higiene o desinterés por la imagen personal. En otros casos ocurre lo contrario: el estudiante muestra una preocupación excesiva por la apariencia.
FUENTE : CUIDATE PLUS
