En reconocimiento a su valiosa contribución científica, una universidad pública en Huaraz y una avenida en Los Olivos llevan su nombre, lo que recuerda su legado en la educación y ciencia en el Perú.

El legado de Santiago Antúnez de Mayolo, el único peruano nominado al Premio Nobel de Física, perdura en la historia científica del país. Su contribución al desarrollo de la energía hidroeléctrica y su influencia en la educación lo han convertido en una figura emblemática, homenajeada con el nombre de una universidad y una avenida en Los Olivos.
Nació en 1887 en Huacllán, provincia de Aija, Áncash. Antúnez de Mayolo mostró desde joven un profundo interés por el conocimiento en el campo de la ciencia. Su trayectoria académica lo llevó a estudiar en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y a obtener títulos en Europa, donde amplió su perspectiva científica. Su enfoque interdisciplinario lo destacó en física y química, y dejó una huella imborrable en el desarrollo científico nacional.

¿Qué contribuciones realizó para el desarrollo científico?
Antúnez de Mayolo fue uno de los primeros socios de la Sociedad Química del Perú en 1933, donde desempeñó un papel activo en la organización de actividades científicas. En 1938, participó en el primer Congreso Peruano de Química, un evento que transformó el panorama social y científico de Lima. Su labor fue reconocida en 1966, cuando el Congreso de la República lo condecoró con la Orden de Comendador.
Su legado abarca diversas áreas del conocimiento, destacando especialmente en el desarrollo de la energía hidroeléctrica en Perú. En 1910, inició su carrera profesional en los talleres de la Sociedad de Electricidad Alioth, en Suiza, donde se fabricaban equipos para centrales hidroeléctricas. Su visión lo llevó a recorrer el Perú, analizando el potencial energético del río Santa, lo que lo convierte en un pionero en este campo.
Un legado que inspira a las siguientes generaciones
Antúnez de Mayolo no solo fue un científico destacado, sino también un educador apasionado. Como profesor en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), compartió su conocimiento y su amor por la ciencia, inspirando a generaciones de futuros ingenieros y científicas. Su influencia se extiende más allá de su tiempo, ya que sus investigaciones y publicaciones siguen siendo referencia en los campos de la física y la química.
El reconocimiento a su labor se refleja en la creación de una universidad pública en Huaraz que lleva su nombre, asegurando que su legado perdure en la formación de nuevas generaciones de profesionales en el país.
fuente : la republica
