“El café me ha dado oportunidades que nunca imaginé”: la historia detrás del mejor café del Perú en Taza de Excelencia

Desde La Cascarilla, un pequeño poblado de Jaén, Ángel Antonio Manosalva ocupó el primer puesto en el importante evento con un geisha de 90.64 puntos, destacando entre casi 300 muestras y llevando nuevamente a Cajamarca al centro del café peruano.

“Estoy feliz. Lo logré”, dice Ángel Antonio Manosalva Palomino mientras pisa nuevamente su tierra en Jaén. Lo recibe una lluvia intensa, de esas que empapan rápido los caminos. Él sonríe. Para alguien que ha vivido siempre entre montañas y neblina, esta bienvenida es casi un abrazo.

A primera vista, La Cascarilla es un pequeño centro poblado perdido entre verdes húmedos. Pero desde ese lugar, Ángel Antonio acaba de alcanzar el mayor reconocimiento del café peruano: ganó la Taza de Excelencia Perú 2025 con un geisha que obtuvo 90.64 puntos en la competencia realizada durante la FICAFE en Chachapoyas.

Entre casi 300 muestras, fue su café —cultivado junto a su esposa, Luz Marita González Rojas— el que brilló más alto y colocó a Jaén en el centro de la conversación cafetera nacional.

ANGEL Y SU FAMILIA
Ángel, su esposa Luz Marita González Rojas y sus tres hijos. 

A sus 46 años, Ángel celebra un logro que resume décadas de trabajo silencioso en las laderas de Cajamarca. Empezó a cosechar a los 15, en una familia de nueve hermanos, de los cuales siete se dedicaron al café. Hoy lidera dos parcelas —La Pomarrosa y La Catarata— donde cultiva geisha, borbón amarillo, catimor y catuaí rosado.

Sus hijos también están ligados a esta historia familiar: Greysy, la mayor, estudia Agronomía en la Universidad Toribio Rodríguez de Mendoza, de Chachapoyas. La segunda se llama Sharen, todavía es adolescente y ya quiere ser catadora. El menor es un bebé de tres meses, que crece rodeado de aroma a cereza madura. Su nombre es Darien Jared.

El café ganador es un lavado de perfil floral y limpio, resultado de siete años de estudio, paciencia y experimentación en fermentaciones. Ángel toma cuatro tazas al día —principalmente en V60 o en la llamada Cafetera de la Abuela—. Es socio de la cooperativa Cenfrocafé y hoy su café puede encontrarse en la cafetería Apu, de Jaén. Pronto en Lima.

El segundo lugar en el concurso más importante del café peruano fue para Dreyde Pérez Delgado, también de Cajamarca y de Cenfrocafé, quien logró 90.42 puntos, y el tercero para Gilber Huayllas Huamán, de Cusco, con 89.97 puntos.

Para el ingeniero Geni Fundes, de la Central de Café y Cacao, el triunfo de Ángel ratifica la posición de Cajamarca como líder en cafés especiales: «Seis títulos de nueve competencias.  Perú escala posiciones en la industria en el mundo, vamos camino a convertirnos en líder mundial en cafés especiales».

La Taza de Excelencia 2025, dice Fundes, muestra alta consistencia, dos cafés presidenciales y 30 cafés ganadores con 87 a más puntos, comparado al 2024 con 24 ganadores.  

CAMPEON TAZA
 Ángel Antonio acaba de alcanzar el mayor reconocimiento del café peruano: ganó la Taza de Excelencia Perú 2025 con un geisha que obtuvo 90.64 puntos en la competencia realizada durante la FICAFE en Chachapoyas. Foto: Central Café y Cacao. 

«NO LLEGUÉ A LA UNIVERSIDAD. ELEGÍ EL CAMPO»

¿Siempre supiste que dedicarías tu vida al café?
Desde chiquito estoy metido en el campo, viendo a mis padres cosechar y aprendiendo poco a poco. Toda mi vida está ligada al café. No me imagino haciendo otra cosa porque esto es lo que me emociona y me motiva. Hice primaria y secundaria en el colegio Jorge Chávez, del Centro Poblado La Cascarilla. No llegué a la universidad. Elegí el campo. He trabajado duro en busca de la excelencia y afortunadamente se pudo. Han sido siete años. Para llegar a la Taza de Excelencia me he preparado. Hay que tener mucha paciencia. Las condiciones no son fáciles, pero la tierra y la altura nos han bendecido. Soy de un pueblo pequeño donde se produce calidad. 

PREMIACION
Premiación en la FICAFE. Foto: Central Café y Cacao.

¿Qué significa el café para ti y tu familia?
El café es nuestro sustento. Aquí, en esta zona, todos vivimos del café. Para mí también es una pasión. Por eso me metí a buscar la excelencia, a estudiar, a mejorar cada año. El café me ha dado oportunidades que nunca imaginé.

¿Qué otras variedades cultivas además del geisha?
Tengo borbón amarillo, catimor y catuaí rosado en otra parcela más abajo. Cada variedad tiene su manejo y su historia. Me gusta experimentar y ver cómo se comporta cada una en nuestro clima.

¿Tu café ya ha salido al exterior?
Sí. A través de Cenfrocafé exporté cinco quintales a China. Esa fue mi primera exportación. Alcanzó 88 puntos y eso me animó a seguir mejorando. Ahora siento que el mundo también quiere probar lo que hacemos aquí.

“EL CAFÉ NECESITA MANOS JÓVENES”

¿Quieres que tus hijos se queden en el campo o que sigan otros caminos?
Quiero que mis hijos estudien, pero que no se olviden del campo. A veces los jóvenes se van, migran a Lima o al extranjero, y ya no regresan. Entiendo que a veces no hay oportunidades, pero creo que aquí también hay futuro. Me gustaría que estudien y vuelvan con ideas nuevas, emprendiendo algo. El café necesita manos jóvenes. Mi hija mayor está en Agricultura y la que sigue dice que quiere ser catadora.

¿Qué representa para ti el café peruano?
El café peruano es un producto de bandera, de mucha calidad. Ya lo están valorando. La gente reconoce un buen café. Ahora queremos que el mundo descubra los cafés extraordinarios del Perú.

FUENTE : PERU 21

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