
La intervención en la zona del Puente Caracol permitió la erradicación de chancherías insalubres que operaban en terrenos del Estado. El alcalde distrital anunció que se hallaron restos óseos de canes usados presuntamente para alimentar cerdos.
CHOSICA. En una acción contundente orientada a restablecer el principio de autoridad y salvaguardar la salud pública, la Municipalidad Distrital de Lurigancho-Chosica ejecutó un megaoperativo de recuperación de la faja marginal del río Rímac, a la altura del Puente Caracol. La intervención, que contó con el respaldo de maquinaria pesada, permitió el desmantelamiento de diversos criaderos de porcinos que operaban de manera ilegal y bajo condiciones de extrema insalubridad.
Un foco de contaminación y maltrato
El operativo fue liderado por la primera autoridad del distrito, en coordinación con la Procuraduría Pública del Ministerio de Justicia, la Fiscalía, la Autoridad Nacional del Agua (ANA), la Policía Nacional y el cuerpo de Serenazgo. Durante la diligencia, se constató que estos espacios no solo ocupaban terrenos protegidos por el Estado, sino que representaban un grave foco infeccioso debido a la proliferación de moscas y malos olores que afectaban a los vecinos de la zona.
Un hallazgo indignante durante la jornada fue la presencia de restos óseos de perros en los corrales. Al respecto, el alcalde fue enfático: «Vamos a ser muy duros. Es inaceptable que se utilicen mascotas abandonadas como parte de la alimentación de estos animales. Procederemos con las denuncias legales correspondientes», señaló, anunciando además el fortalecimiento de programas de protección para mascotas abandonadas en el sector de Santa María.
Proyectos de inversión y reforestación
La recuperación de la margen izquierda del río Rímac no es solo una medida de fiscalización. La gestión municipal informó que estos espacios serán destinados a proyectos de inversión pública, incluyendo la reforestación masiva para crear pulmones verdes y la posible habilitación de una vía que conecte con el Puente Los Ángeles, beneficiando a peatones y ciclistas que transitan hacia La Cantuta.
Asimismo, se subrayó el riesgo que representaba la cercanía de estas viviendas y criaderos a la vía del Ferrocarril Central, lo cual ponía en peligro constante la integridad física de las personas ante el paso del tren.
Plazo de cinco días
Ante la resistencia de algunos ocupantes, la autoridad municipal aclaró que todas las intervenciones se realizan bajo el marco legal y con notificaciones previas. En ese sentido, se ha otorgado un plazo final de cinco días para que el resto de viviendas precarias en la faja marginal sean retiradas de forma voluntaria. Cumplido el tiempo, la maquinaria volverá a la zona para completar la liberación total del área protegida.
«La población exige orden y salud. No estamos actuando con violencia, sino con la fuerza de la ley para evitar enfermedades y proteger el medio ambiente», finalizó el burgomaestre chosicano.
