Tomar siestas cortas podría proteger tu cerebro y reducir el riesgo de demencia

Un nuevo estudio sugiere que un hábito sencillo —tomar siestas cortas durante el día— podría contribuir a mantener la salud del cerebro y disminuir el riesgo de desarrollar demencia.

La investigación, realizada con datos de 378.932 personas de entre 40 y 69 años recopilados por el Biobanco del Reino Unido, encontró un vínculo causal entre las siestas diurnas habituales y un mayor volumen cerebral total. Este marcador se asocia con un envejecimiento más lento del cerebro y un menor riesgo de enfermedades neurodegenerativas. Los participantes con predisposición genética a dormir siestas presentaron un volumen cerebral equivalente a entre 2,6 y 6,5 años menos de envejecimiento.

Victoria Garfield, autora principal del estudio, señaló que las siestas breves “pueden ser parte del rompecabezas que ayuda a preservar la salud del cerebro a medida que envejecemos”. Según los científicos, esta práctica podría ofrecer cierta protección frente a la neurodegeneración, especialmente en personas con falta de sueño.

Valentina Paz, también investigadora principal, explicó que este es el primer estudio que busca establecer una relación causal entre las siestas diurnas y los resultados estructurales y cognitivos del cerebro, gracias al método de aleatorización mendeliana, que reduce factores de confusión acumulados a lo largo de la vida.

Limitaciones del estudio

Aunque se halló un vínculo claro con el volumen cerebral total, no se observaron efectos significativos en otras áreas, como el hipocampo o la velocidad de procesamiento cognitivo. Además, todos los participantes eran de ascendencia europea, lo que podría limitar la generalización de los resultados.

Tampoco se contó con datos sobre la duración exacta de las siestas. Sin embargo, estudios previos indican que las siestas de 30 minutos o menos, tomadas temprano en el día, aportan los mejores beneficios cognitivos sin interferir con el sueño nocturno.

FUENTE : ALTAVOZ

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