La situación es preocupante, pues la lactancia materna es esencial para el crecimiento infantil y la salud de la madre. Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, ya que fortalece el sistema inmunológico de los infantes y su desarrollo cognitivo. Asimismo, reduce el riesgo de diabetes tipo 2 y leucemia, además de crear un vínculo único entre mamá e hijo.

“A menudo, las madres creen que no producen suficiente leche debido a una técnica inadecuada, lo que resalta la importancia de que un profesional de la salud ofrezca el soporte y la orientación necesarios”, explica la Paola Díaz, médico general de Sanitas Consultorios Médicos.
Luego de los seis meses, inicia la alimentación complementaria, que debe ir acompañada de la lactancia materna hasta los dos años o más, según recomienda la OMS.
Al respecto, Díaz señala que no existe un límite estricto para amamantar. “Si bien extender la lactancia es una decisión personal, basada en la conexión emocional, es importante recordar que solo aporta un tercio de las necesidades calóricas que el bebé necesita. Es fundamental vigilar que el niño no se llene únicamente con la leche materna, sino que reciba una alimentación balanceada y completa para su desarrollo”, comenta la especialista.
¿Puede producir problemas a la salud de la madre, como anemia o descalcificación? No, la lactancia prolongada en sí misma no es la causa. Estas enfermedades están más relacionadas con la dieta y estado nutricional de la madre y, ante ello, es fundamental que ella tenga una alimentación balanceada y consulte a su médico para evaluar si necesita suplementos de vitaminas y minerales.
Fuente: Expreso
