
La frase “el error no es delito” incendió el debate en Pasos Perdidos.
La presentación de José Jerí ante la Comisión de Fiscalización no calmó las aguas; por el contrario, desató una tormenta de reacciones que lo dejan al borde de la censura. Durante tres horas, el mandatario admitió que fue «inadecuado» reunirse de noche y de civil con el empresario Zhihua Yang, pero insistió en que no hubo dolo. La respuesta del Parlamento fue un portazo a su credibilidad.
Una de las reacciones más punzantes vino de Ruth Luque, quien no tardó en trazar un paralelo entre Jerí y la exmandataria vacada. Para la legisladora, el presidente está usando el mismo guion de «victimización por la vida privada» que usó Boluarte con el caso de los Rolex. “Dina Boluarte dijo: ‘me están acusando por meterse en mi vida privada’. Jerí pretende reducir reuniones clandestinas con proveedores del Estado a simples paseos”, criticó la legisladora.
Incluso sectores más moderados, como el representado por Edward Málaga, coincidieron en que el comportamiento de Jerí es indefendible desde la ética pública. Málaga destacó que, aunque hay debate sobre qué sanción aplicar, existe una “cierta unanimidad en la condena y en la reprobación” de los actos del mandatario.
Por su parte, desde la izquierda, Sigrid Bazán fue lapidaria al calificar la defensa del presidente como una “confesión de parte”. Para Bazán, el hecho de que Jerí acepte haber cometido un «error» al reunirse con empresarios que ofrecen beneficios es evidencia suficiente de que la investidura ha sido comprometida.
La reacción más gélida vino de la bancada naranja. Aunque Patricia Juárez y Héctor Ventura cuestionaron duramente al presidente por «con quién se reúne», evitaron comprometer su voto de inmediato.
