Joel Raffo, presidente de Sporting Cristal, sorprendió a hinchas y expertos al desistir de las demandas contra Agustín Lozano, titular de la FPF, y al unirse al «modelo de negocio» con la empresa 1190 Sports. La situación genera dudas sobre posibles conflictos de interés, en un caso que involucra la venta de derechos televisivos del fútbol peruano.

Joel Raffo Olcese, presidente de Sporting Cristal, ha sido el centro de una creciente polémica que involucra su relación con Agustín Lozano, titular de la Federación Peruana de Fútbol (FPF), y la empresa chilena 1190 Sports. Durante meses, Raffo fue un fuerte crítico de Lozano, incluso presentando cuatro demandas contra él ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) en Suiza. Sin embargo, sorprendió a la opinión pública al desistir de estas demandas y unirse al «modelo de negocio» que la FPF había diseñado con 1190 Sports, una empresa representada por Julio Gianella, quien curiosamente comparte el apellido con Raffo, aunque este último ha negado cualquier vínculo familiar.
Este giro inesperado ocurrió poco antes de que Raffo fuera nombrado presidente de la Comisión de Derechos de Televisión de la FPF en abril de 2022. A partir de allí, su postura pasó de crítico a defensor del controversial acuerdo entre la FPF y 1190 Sports para gestionar los derechos televisivos del fútbol peruano. El propio Raffo ha aclarado que asumió el cargo de forma institucional, representando al club Sporting Cristal y con la aprobación de la Junta Directiva de la FPF.
Sin embargo, la situación ha generado malestar entre los hinchas de Sporting Cristal, quienes cuestionan la ética de su involucramiento en el proceso que, según investigaciones fiscales, pudo haber estado marcado por irregularidades. A pesar de la licitación pública que inicialmente quedó desierta, 1190 Sports fue la única empresa que se presentó en un proceso que, según algunos testigos y miembros de la comisión, estuvo marcado por un evidente conflicto de interés. Raffo ha defendido su rol, asegurando que no tuvo participación directa en la contratación de 1190 Sports, aunque su presencia en eventos clave y su exposición del «modelo de negocio» con la empresa chilena ha aumentado las sospechas.
La controversia no se limita solo a la relación entre Raffo y Lozano, sino que también involucra la intervención de Grupo Prisma SpA, una empresa vinculada al primo de Raffo, Diego Delgado Raffo, quien también tuvo un papel en la gestión de los derechos televisivos. A pesar de las denuncias de irregularidades y manipulación del proceso, Raffo sostiene que no hubo conflicto de intereses, aunque algunos miembros de la Comisión de Derechos de Televisión han expresado dudas sobre la transparencia del proceso.
Mientras tanto, las investigaciones continúan y el caso de los «Galácticos» sigue siendo un tema candente en el fútbol peruano, con los hinchas de Sporting Cristal y otros actores del deporte observando de cerca los próximos movimientos de los involucrados.
