
La Carretera Central estará cerrada parcialmente por 210 días, generando un tráfico infernal en la altura de Cerro Candela, Ate Vitarte, donde las obras de ampliación mantendrán interrumpido el tránsito hasta inicios de agosto.
En el paradero Inka Kola, la intersección del jirón El Triunfo con Nicolás Ayllón, el caos vehicular es absoluto, con solo dos agentes municipales intentando dirigir el flujo en medio del desborde.
Aunque algunos comerciantes reconocen que las mejoras serán un bien futuro, comparando esta situación con las obras de la Línea 1 del Metro.
Este panorama, donde el ruido y el estrés imperan, evidencia una vez más la brecha entre la planificación de las autoridades y la ejecución en terreno, dejando a miles de usuarios atrapados en un laberinto vial sin soluciones claras ni apoyo suficiente.
