
El miércoles, un camión cisterna chocó contra el puente de Santa Elena, causando una rajadura grave por la que el agua se filtra sin cesar. Hoy, la estructura está totalmente debilitada: los cables de refuerzo están expuestos, la pista está mojada y ya se formó un pequeño pozo de agua en una esquina. El puente ya no es seguro ni para peatones ni para vehículos.
Pero esto no es la primera vez. El puente tiene una altura máxima de 3.60 metros, y una y otra vez, camiones más altos —tráileres, cisternas, carga pesada— pasan e impactan contra la estructura. En el último incidente, un vecino advirtió al conductor, pero este ignoró la advertencia y forzó el paso.
Y lo más grave: no hay señalización.
No hay letreros que indiquen la altura máxima.
No hay señales que prohíban el paso de carga pesada.
Y a pesar de que las autoridades fueron notificadas, nadie ha hecho nada. La policía estuvo presente, pero no tomó medidas. La municipalidad sigue sin actuar.
Mientras tanto, cientos de personas —niños, adultos, familias— transitan diariamente por un puente que podría colapsar en cualquier momento.
¡NO ESPEREMOS UNA TRAGEDIA!
